El sistema frontal que afectó a la Región de Coquimbo no solo ha provocado cortes de luz y aislamiento en rutas, sino que también ha causado estragos en el patrimonio local. Uno de los casos más lamentables se registró en el Cementerio de La Higuera, donde las intensas lluvias dejaron importantes daños estructurales.
Según los primeros reportes, una de las antiguas paredes de adobe del frontis del recinto colapsó debido a la saturación de agua y la presión del viento. Este muro, que formaba parte de la fachada histórica del cementerio, no resistió las condiciones climáticas extremas.
Además del derrumbe, el camino de acceso al cementerio también resultó gravemente afectado por el escurrimiento superficial, presentando hundimientos y acumulación de barro que impiden el tránsito normal de vehículos y peatones. Al interior del recinto, se observan marcas evidentes del paso del agua, que arrastró tierra y removió parte de la superficie de algunos pasillos.



